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Petróleo en Magdalena – Parte I – Introducción

Petróleo en Magdalena -  Parte I – Introducción

A trece años del

mayor derrame de hidrocarburos en agua dulce en la historia de la humanidad

Para ubicar el

tema en tiempo y espacio, debo decir que este derrame ingresó como caso al

estudio jurídico que Oliver & Asociados tenía en ese entonces, el primer

día hábil de febrero de 1999.

En el año 1999

no había una ley de Medio Ambiente en Argentina. Así que todo fue desarrollándose

en medio de una oscuridad legal absoluta, tratando de nadar entre mareas negras

de ignorancia y desconocimiento.

 

 

 

 

Trabajaron

muchos abogados y estudiantes de derecho, entre ellos María Marta Ceola y

Fernando Lo´ Presti.

Y sentimos que

tenemos que escribir sobre lo sucedido, desde lo humano y desde lo judicial, desde

lo que incidió directamente y lo que fue una consecuencia lógica de aquello.

Desde que la

Dra. Oliver fue víctima de un ataque delictivo que la dejó al borde de la muerte

física y que le consumió casi todos sus bienes materiales, prácticamente dejamos

de lado el comentar este tema.

Por las lesiones

físicas, mentales y emocionales que la Dra. Oliver había recibido en aquel

fatídico día del 25 de febrero de 2004, no tenía fuerzas para continuar con una

cuestión “tan negra”, tan pesada como el petróleo. Estaba agobiada.

El estudio

jurídico que había sido su orgullo durante tantos años de funcionamiento, se

cerró.

Ya no podía

ejercer más como abogada. Ella amaba ser abogada, era su vida y su pasión. Pero

ya no más. Había quedado fuera de combate.

Paola Gonzalez

estaba pegadita a este proceso desde el primer día hábil de febrero de 2004.

Como la Dra.

Oliver no podía seguir, apareció en el horizonte Cecilia Edit Cobeñas, gran

amiga, hoy fallecida pero muy viva en nuestros corazones.

Luego de ello,

se siguieron sumando abogados de fuste como Claudio Silva Kruger, María Laura

Dominguez Guidi, Carlos A. Jarret, Carolina Ramirez, Jorge Jaime Bibiloni, (hoy

fallecido), Horacio Spector y otros.

Y muchas

personas que ayudaron desde el anonimato.

Así pasaron los

años mientras los  abogados, más viejos y

más jóvenes, con fuerza y coraje, fueron sustituyéndose unos a otros.

A lo largo del

tiempo, se podía observar objetivamente las múltiples alternativas dentro y

fuera del juicio.

Muchos nos

decían “No escriban, ya está, ya fue, ya

hicieron todo lo que pudieron. Ahora recupérense”

El juicio, con

todos sus incidentes, seguía vivo. Cada vez que parecía que “moría”, algo

sucedía que lo “resucitaba” como al AVE FENIX.

Un día una muy

querida amiga magdalenense nos dijo: “Van

a ver amigos, que con el tiempo, nadie se va a acordar del desastre ecológico

que ocurrió en Magdalena”. Y con ese humor frío y cínico que la caracteriza

me expresó: “Va a ser un derrame virtual. Van a terminar

olvidando que alguna vez existió. Total, este es un pueblito chiquitito que

está casi caído del mapa”

Los hechos

demostraban y así continúan demostrando, que la justicia era y es muy lenta,

que parecía y parece  que importan mucho

más los temas esquemáticos del rígido derecho procesal (la forma antes que el

fondo) que la averiguación de la verdad objetiva de los daños producidos al

medio ambiente y a las personas de Magdalena.

Bautizamos a

este juicio como “El juicio de los siete pecados capitales”.

Vimos de todo.

Pero sobresalieron por encima del techo de los hechos el Miedo y la

Indiferencia.

Y las mentiras.

Estas estuvieron a la orden del día.

Han pasado trece

años y un poquito. Y todo parecería estar en el mismo lugar. Como si no hubiera

pasado este largo período de tiempo. Cómo si no hubiera existido el derrame.

Como si la

multinacional no hubiera contratado menores de edad, a través de sus empresas

tercerizadas, para ordenarles que entraran al petróleo existente en el Rio de

la Plata, en malla de baño y sin protector alguno.

Manipulaciones.

Mentiras tras mentiras. Convenios casi imposibles de adjetivar. Dilaciones

procesales hasta el infinito. Chicanas.

Las presiones

fueron y son interminables. Presiones sutiles, por vía de indirectas.

Este proceso era

y sigue siendo realmente una especie de lucha de David contra Goliat. Un pueblo

rural humilde, con un magro presupuesto municipal anual, frente a una

multinacional toda poderosa, donde el rendimiento económico de los balances

anuales, parecería ser mucho más importante que las personas damnificadas.

Muchas veces nos

preguntamos ¿Para qué se produjo tamaño derrame de petróleo en Magdalena (más

de 5.400.000 litros de hidrocarburos en el agua dulce del Río de la Plata)?

Todo el grupo,

los que se fueron, los que están y los que se incorporaron, tenemos el

convencimiento interno que todo en la vida sucede para algo. ¿Para qué sucedió

esto en este pueblito rural de Argentina?

Si sabes, tú que

nos lees, de datos que puedan servir para esta causa, te rogamos escribas a petroleomagdalena@gmail.com

Hasta el próximo

artículo

¡Con coraje! En

el día que se festeja la independencia de nuestro país

Argentina, 9 de

julio de 2012

(Continuará)

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