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Cronologia del Derrame de Shell en Magdalena

Contenido:

1. El accidente
2. El diagnóstico
3. Los impactos
4. Aspectos legales
5. Las acciones de la FVSA y otras instituciones
6. Las opiniones de especialistas
7. Recomendaciones
8. Cronología del caso
9. Fuentes
10. Agradecimientos
11. Anexos

1. El accidente

A las 14: 30 hs. del viernes 15 de enero de 1999 la nave “Sea Paraná” de bandera alemana choca al buque “Estrella Pampeana” de la empresa Shell (con bandera liberiana) que transportaba unos 31.500 m3 de petróleo (Clarín 16/1/99). El accidente ocurrió a 20 km de la costa de Magdalena, cerca del canal intermedio, en el kilómetro 93 del río de la Plata (nordeste de la Provincia de Buenos Aires).

Imagen satelital del derrame frente a las costas del río de la Foto: Archivo Diario La Nación
Plata (Partido de Magdalena,Provincia de Buenos Aires),en enero de 1999.

2. El diagnóstico

El choque naval no produjo víctimas humanas, pero desencadenó un derrame de aproximadamente 5.500 m3 (250 tn) del combustible transportado por el “Estrella Pampeana”. Se trató de petróleo crudo y liviano, del tipo hydra, originario de Tierra del Fuego. La mancha -de unas 10 ha (500 por 200 m)- comenzó a desplazarse hacia la costa (Clarín 16/1/99, La Prensa 16/1/99), afectando a los balnearios “La Balandra” y “Punta Blanca”, de gran importancia recreativa para las comunidades locales (Clarín 2/2/99). A partir de ese día a la noche, los medios masivos de comunicación (inicialmente, los noticieros televisivos) empezaron a dar cuenta de este hecho (Certutti & Lomé 1999). El caso fue noticia en los principales diarios nacionales, siendo catalogado como un “desastre ecológico” (Clarín 2/2/99) o una “catástrofe ambiental” (Hoy 19/1/99).

Preliminarmente, la FVSA identificó como preocupante la situación, dado que no descartó la posibilidad de que la mancha se desplazara hasta la Bahía de Samborombón . Ello, hubiera implicado un alto impacto contra la biodiversidad de la zona y -dadas las características de sus costas- una dificultosa tarea de limpieza y restauración de las mismas (Certutti & Lomé 1999).

Entre el 19 y el 3/2/99, la costa empetrolada se extendió de 12 a unos 70 kilómetros (con distintos grados de densidad e impacto) desde los alrededores del Puerto de La Plata hasta Punta Indio (Gioberchio 1999, La Prensa 26/1/99). Pero, el área más afectada es la comprendida entre el Balneario “Magdalena” hasta el canal de la Estancia La Alborada (ambos en el Partido de Magdalena). Este sector comprende unos 7 km de costa. En algunos sectores, el petróleo se internó hasta unos 300 metros de la línea costera (Galmarini 1999a).

La empresa Shell movilizó unas 250 personas para limpiar las costas con palas (Moreiro 1999), invirtió inicialmente unos U$S 500.000 para recuperarlas (El Día 22/1/99), estableció una barrera flotante de 2.515 m de longitud, movilizó 14 tanques de recuperación y 8 camiones de vacío, con los que logró recuperar al 25/1/99 1.281 m3 de líquidos contaminados (Lara 1999). Por su parte, el Gobernador de la Provincia, Dr. Eduardo Duhalde, sobrevoló y recorrió el área afectada (Gioberchio 1999, El Día 22/1/99).

3. Los impactos

Básicamente, el área impactada se vió negativamente afectada, al menos, en los siguientes aspectos (principalmente, según Ballester 1999, Palé 1999, Parera 1999, Sutton 1999, Williams 1999):

a) cuatro playas y balnearios públicos, de gran valor recreativo a nivel local (de N a S: “La Balandra”, “Punta Blanca”, “Atalaya” y “Magdalena”). El último de estos solía ser visitado por 7.000 a 10.000 personas por fin de semana (El Día 22/1/99, La Prensa 26/1/99, Lara 1999).
b) campos privados de Punta Lara, Berisso Atalaya y Magdalena.
c) los arroyos Buñirigo, Espinillo y Juan Blanco, y, en especial, el canal de la Ea. La Alborada.
d) tres áreas naturales protegidas: unos cinco km de costa del Parque Costero del Sur (declarada reserva de la biósfera -MAB- por la UNESCO) y las inmediaciones de la Reserva Provincial de Punta Lara (Hoy 26/1/99) y el Refugio Privado Estancia “El Destino”.
e) la pesca comercial de corvinas, lisas y sábalos, principal actividad económica de los pobladores de Atalaya (Ballester 1999)
f) la pesca deportiva de pejerrey, importante atracción turística invernal (Ballester 1999)
g) la industria cestera que tiene por materia prima al junco (Ballester 1999)
h) comunidades y ecosistemas costeros (pastizal y matorral ribereños, espadañal, sauzal, ceibal, etc.) con su fauna asociada, especialmente la bentónica. Cabe destacar que en la zona hay especies endémicas -como el Ombusillo, Phytolacca tetramera (Haene 1998)- y otras vulnerables a este tipo de disturbios y con un estado de conservación precario -como el anfibio ápodo Chthonerpeton indistinctum, que se encuentra en su límite austral de distribución geográfica justo en esta zona- (Williams 1999).

4. Aspectos legales

Según la Ley de Navegación 20.094, el responsable del daño es quien debe indemnizar por los mismos a los afectados (Ballester 1999). Por su parte, la Organización Martítima Internacional (OMI) creó mecanismos tendientes a compensar los daños originados en derrames de petróleo. A raíz de ello, surgió la Convención Internacional sobre Responsabilidad Civil (1969) y la Convención Internacional de 1971 sobre el establecimiento de un Fondo Internacional de Compensación por Contaminación de Petróleo (IOPC), de caracter intergubernamental, con oficinas en Londres (Hoy 25/1/99).

5. Las acciones de la FVSA y otras instituciones

Las medidas tomadas por la FVSA fueron compiladas a través de los documentos elaborados por su personal interviniente, tanto desde Buenos Aires (Cerutti & Lomé 1999, Parera 1999), como en el terreno (Palé 1999, Sutton 1999).

A partir del accidente y con la finalidad de contar con una primera evaluación de la situación y de los riesgos potenciales en la Bahía Samborombón, la FVSA se puso en contacto con:

a) el Jefe de la División Medio Ambiente de la Prefectura Naval Argentina

b) el Jefe de la División Medio Ambiente de la Armada Argentina

c) los Gerentes de Medioambiente de las empresas Total Austral y Astra

La opinión de las tres instituciones consultadas fue la misma: de persistir las condiciones climáticas existentes, la mancha derivaría hacia mar abierto y allí se degradaría naturalmente, pero a tres días del derrame, las condiciones climáticas cambiaron. La mancha se desplazó hacia los balnearios ubicados sobre la costa de Magdalena.

La FVSA se contactó, entonces, con las autoridades municipales de esa localidad (Presidente del Concejo Deliberante, Secretario de Turismo y Producción, y con el Director de Sanidad). También con las autoridades del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires (Dirección de Administración y Conservación de Recursos Naturales).

El martes 19/1 se hallaron las primeras (tres) aves empretroladas (biguáes o cormoranes y gallaretas), que fueron derivados al Zoológico de La Plata para su atención (Hoy 19/1/99, Clarín 20/1/99). Una semana más tarde, aparecerían otras pocas aves -gallaretas y burritos- (Página 12, 27/1/99). En total, el Zoo platense no recibió más de una veintena de ejemplares, todos, pertenecientes a especies ligadas a ambientes acuáticos. La FVSA contactó a las autoridades del mismo para ofrecer su cooperación, tanto en materiales como en apoyo y asesoramiento sobre el desempetrolamiento de aves. Siguiendo el protocolo que sobre este tema publicó la FVSA (Aprile et al. 1996), las autoridades del Zoo solicitaron a la FVSA una serie de materiales. Ambas organizaciones acordaron que la mejor estrategia era un buen abastecimiento para prevenir la aparición masiva de animales afectados. Por dicha razón, se adquirieron detergentes especiales, sondas, sueros y guantes de cirujía, que fueron enviados al Zoológico a la brevedad.

El miércoles 20/1, la FVSA ofreció a las autoridades municipales y provinciales la presencia de personal especializado. Ante la falta de experiencia de las reparticiones involucradas en este tipo de contingencia la FVSA brindó asesoramiento permanente en cuanto a normativa y responsabilidades vigentes en este tipo de situaciones, contacto con especialistas en el tema petróleo, manejo de voluntarios, equipamiento y dispositivos necesarios para trabajar con ellos.

El jueves 21/1/99 el municipio de Magdalena invitó a la FVSA a una reunión con autoridades provinciales, a la que no fue posible acudir debido al corto tiempo de antelación de la invitación (La reunión era en el municipio a las 14 y fuimos notificados a las 12.45).

Esa misma tarde el Municipio solicitó la presencia de los especialistas de la FVSA en el área. En respuesta a ello, el viernes 22/1 arribaron a Magadalena tres miembros (Germán Palé, Esteban Bremer y Hernán Pastore), con dos vehículos, transportando nuevos equipos de trabajo para la atención de las aves empetroladas. Este equipo de la FVSA permaneció en la zona durante tres días (dado que no hubo una aparición masiva de animales afectados).

Los resultados de dicho viaje de relevamiento fueron los siguientes (Palé 1999):

a) Se brindaron materiales (20 delantales industriales, 13 antiparras especiales, 3 pares de guantes de cuero, 10 litros de detergente Añasco, 100 guantes de latex y otros productos farmacéuticos), experiencia y apoyo personal para el rescate de animales empetrolados.

b) Al recorrer la costa, se pudo tener una visión mas precisa de la magnitud del derrame.

c) Se identificó -inicialmente- el sector con mayor impacto, comprendido entre los balnearios de Magdalena y las playas ubicadas en la desembocadura del canal de la Ea. La Alborada, de aproximadamente 3 km. de longitud (de acuerdo con las mediciones efectuadas sobre las cartas-imagenes esc.:1:50.000 Magdalena y Magdalena Este).

d) Se corroboró que hacia el sur de ese punto y al norte de los balnearios de Magdalena el impacto era de menor magnitud, favorecido esto, por las características de la costa.

e) Se observó el impacto en varios arroyos (Buñirigo, Espinillo y Juan Blanco) y en el Canal de la Estancia La Alborada.

f) Se detectó la presencia de unos 200 peces (siluriformes, en particular) muertos y moribundos en el arroyo Juan Blanco.

g) Se observó que el trabajo de la empresa Shell se concentró en cuatro sectores:
1) Los balnearios de la costanera de Magdalena (aspiración hidrocarburo del agua y limpieza de las piedras del murallón costero)
2) Balneario Playa Nueva de Magdalena (coordinación de las tareas, limpieza del balneario, remoción del césped, limpieza del bañado ubicado 300 m al sur de la playa).
3) Canal de la Estancia La Alborada (endicamiento de la desembocadura del canal y absorción del crudo del cauce).
4) 500 mts al sur del anterior (tareas similares a las del sector del bañado cercano a Playa Nueva).

Luego de comunicar a los medios masivos la situación de la fauna en la zona, se resolvió -en forma conjunta con las autoridades provinciales, el Acuario Nacional y el Zoo de La Plata- que eventuales hallazgos de animales serían derivados por móviles de Prefectura Naval Argentina a las instalaciones del Zoo mencionado al que la FVSA volvió a enviar materiales de trabajo.

Durante esa semana se mantuvo el contacto con las autoridades, entre las que, finalmente, la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires quedó a cargo de la dirección de la contingencia. Mientras tanto, el Departamento de Conservación de FVSA realizó una serie de consultas a especialistas (ver Punto 6 de este documento) en las características biológicas del área afectada y un relevamiento de posibles contactos sobre el tema. Este fue proporcionado a las autoridades, previendo la siguiente etapa, que es la remediación y restitución ambiental que debe llevar adelante la empresa, bajo la supervisión de las autoridades.

El 22/1, la Secretaría de Política Ambiental convocó nuevamente a la FVSA para participar en una reunión y un posterior relevamiento del área afectada, que se llevaría a cabo el día siguiente. En estas tareas participó uno de los Directores de la Fundación (Patricio Sutton). Ese día, Shell presentó un plan de remediación (Sutton 1999).

El 5/2, la empresa Shell presentó a las autoridades su Plan de Tratamiento de la Línea Costera. Sobre el mismo, el ProMAB (Daniele in litt.) señaló las siguientes observaciones:

a) De caracter general:

* La correcta evaluación del impacto ambiental producido por el derrame requiere del conocimiento y articulación precisa de un diagnóstico que describa y analice las características ecológicas y ambientales de la franja costera y de la localización, características y efectos producidos por el derrame. Se requiere una evaluación precisa de los efectos sobre los componentes naturales (especialmente las poblaciones terrestres y acuáticas más frágiles) y antrópicas.
* El Plan de Tratamiento (PT) de Línea de Costa debe formar parte de un Plan de Gestión Ambiental (PGA) (inexistente o no conocido hasta el momento) con la participación de las Autoridades competentes (nacionales, provinciales y municipales), que incluya además un Programa de Monitoreo Ambiental.
* El Monitoreo Ambiental debe iniciarse inmediatamente junto con las tareas de tratamiento costero, especialmente en relación con la calidad del agua, calidad de sedimentos costeros, flora y fauna y de aptitud de uso de los recursos naturales afectados, principalmente el uso turístico – recreativo.
* Este PGA debe contener una fuerte componente de comunicación con los sectores sociales y económicos afectados por la contingencia (principalmente en las Areas de Uso Intensivo).
* Falta definir un mecanismo de gestión que permita asegurar el correcto cumplimiento del PT en su versión definitiva y que permita incorporar nuevas acciones en caso que las programadas resulten insuficientes.
* Faltan criterios y procedimientos para definir el cese de tareas en los sitios afectados.
* El PT ha sido preparado por un grupo de profesionales locales y extranjeros para Shell CAPSA, sin que se identifiquen aún las responsabilidades de la Empresa en su implementación.
* Debe establecerse el cronograma, mecanismos y responsabilidades concretos para la implementación del PT. Se considera necesario la formación de un Grupo de Respuesta (identificando Supervisores de cada tarea, etc.) a la contingencia y la comunicación de su composición, objetivos y tareas a la Autoridad Competente.
* Falta de cartografía y espacialización de la información contenida en el PT, especialmente de los sitios afectados. Ello impide conocer la continuidad de las Secciones del PT enunciadas en el punto 4 e identificar eventuales segmentos no prioritarios que deberían ser eventualmente considerados. La disposición final de los residuos contaminados debe realizarse de acuerdo a las reglamentaciones vigentes.

b) De caracter particular:

* Debe explicitarse los alcances de la participación profesional del equipo responsable de la preparación del PT. En el enunciado de la Prioridad 5 (limpieza de playas), debe explicitarse la reposición del material empetrolado retirado que no debería redistribuirse también en la misma playa o adyacencias sino dispuesto adecuadamente.

* En relación a la localización de las reservas El Destino y Parque Costero del Sur debe considerarse que: 1) la Reserva de Biosfera Parque Costero del Sur (UNESCO-MAB) posee su límite norte a la altura del arroyo Juan Blanco, limitando con la propiedad de la Estancia “La Alborada”. 2) La Reserva Privada El Destino (manejada por la Fundación Elsa Shaw de Pearson y clasificada por el Sistema Nacional de Areas Protegidas con la Categoría I: Reserva Natural Estricta, según la Unión Mundial para la Naturaleza, UICN) corresponde a la Zona Núcleo Nº 1 (área intangible) del Parque Costero del Sur.
* Se necesita explicitar los argumentos que indican que “no existen evidencias de riesgo de afectación del Parque Costero del Sur”.
* Deben definirse los criterios de afectación que permiten afirmar en el PT que “no se evidencia un daño ecológico serio que resulte permanente o irreversible” en el área del Parque Costero del Sur. Respecto del daño ecológico, si bien el PT señala que “no se evidencia un daño ecológico serio”, deberían mencionarse las alteraciones ocurridas. Además de las medidas de limpieza se deberían prever evaluaciones ecológicas periódicas para monitorear la recuperación de la biota afectada por el derrame. Muchas veces, efectos subletales sobre la estructura de las comunidades son más importantes que la mortalidad inicial.
* Se considera conveniente definir qué medidas de prevención deberían implementarse (a menos que se justifique lo contrario) en caso de movilización a corto plazo de los restos del petróleo aguas abajo por acción de eventos hidrológicos o climáticos extraordinarios.
* Es necesario explicitar los criterios con los que se establecieron los niveles de empetrolamiento (alto – medio – bajo), utilizados para describir el estado de los Sitios considerados en las Secciones del PT.
* Es necesario establecer las características (estructura, responsabilidades, nivel de capacitación, etc.) del grupo ejecutor del PT.
* Se necesita explicitar ajustes y correlación entre los plazos previstos y las estrategias de recuperación propuestas para cada sitio. En el punto 1.1 (Objetivos del Plan) del PT solo se menciona globalmente que “en aguas abiertas el remanente sería virtualmente degradado de manera natural durante el transcurso de los próximos seis meses a un año. En relación al petróleo entrampado en arroyos y canales, su degradación natural llevaría un periodo de tiempo más prolongado, estimado en dos a tres años”. Inicialmente, la previsión de tiempo previsto para la degradación ambiental, de dos a tres años para arroyos y seis meses para la costa, puede resultar subestimada.
* Deberá evitarse la mezcla de aguas durante el lavado de material empetrolado sobre la línea de costa.

El documento mencionado concluye opinando que “el Plan de Tratamiento aparece como la primera respuesta estructurada en la búsqueda de mitigar el impacto ambiental producido”, sugiriendo “la aceptación del Plan de Tratamiento de la Línea Costera en términos generales y con reservas a fin de iniciar con la mayor urgencia las tareas de tratamiento de la franja costera” y recomendando “que esta aceptación sea hecha en forma simultánea al compromiso formal de los responsables del derrame y de su remediación de dar una adecuada respuesta a las Observaciones precedentes, siempre que fueran consideradas pertinentes por las Autoridades Competentes”.

A lo largo de este proceso, la FVSA mantuvo contacto con medios masivos de comunicación (también locales), para brindarles información que les permitiera hacer un análisis realista de lo sucedido. El resumen de estas acciones puede observarse en el Punto 8 de este documento.

La inversión económica de la FVSA para atender este caso fue de aproximadamente $ 1.500, sin computar los honorarios del personal afectado en Buenos Aires a lo largo del derrame (se consideró la compra de delantales, antiparras, guantes, detergente, mapas, honorarios de tres miembros de la FVSA en el terreno, el combustible y el material fotográfico).

6. Opiniones de especialistas

El Departamento de Conservación encaró una segunda consulta a especialistas para recabar sus opiniones (Parera 1999). En tal sentido, se consultó a las siguientes personas:

a) Dr. Jorge Morello, Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Buenos Aires/CONICET
b) Lic. Claudio Danielle, Fondo Mundial Para el Medio Ambiente OEA – PNUMA
c) Dra. Ana Inés Malvárez, Laboratorio de Ecología Ambiental de la Universidad de Buenos Aires.
d) Dr. José Luis Caballotto, Servicio de Hidrografía Naval – División Geología Marina
e) Prof. Flavio Moschione, Ministerio de Asuntos Agrarios
e) Lic. Marcela Cagnoni, Laboratorio de Ecología Ambiental Universidad de Buenos Aires, FCEN
e) Lic. Claudio Pahn
f) Dr. Juan C. Colombro, Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata

7. Conclusiones y recomendaciones

De acuerdo con el trabajo realizado por la FVSA relevando el terreno, consultando a especialistas y encarando gestiones, podría concluirse en las siguientes afirmaciones:

En cuanto a los impactos:

a) El hidrocarburo derramado fue fraccionando en tres fases: una volátil, que se evaporó, otra fluída que emulsionó en el agua (con apariencia de aceite) y otra más pesada, que se agregó y solidificó, precipitando. Esta última fracción acompaña la línea de marea sometida a los pulsos periódicos de baja y pleamar, quedando regularmente depositada en el punto más alto alcanzado y anclada a la vegetación palustre. En los sectores en los que la marea ingresa a la primera línea de bajos ubicados detrás del actual albardón costero (generalmente profusamente vegetados), estos actuaron como “trampas”, reteniendo el hidrocarburo y generando focos de alto impacto local sobre la vegetación. Se vieron afectados los arroyos Buñirigo, Espinillo y Juan Blanco. En estos, la “aureola” de crudo ingresaba hasta unos 150 m desde su desembocadura, depositándose sobre sus barrancas laterales. No se observó crudo sobre los cauces, salvo en algunos sectores del arroyo Juan Blanco. En el canal de la Ea. La Alborada el cauce se halló totalmente cubierto de crudo hasta aproximadamente 250 m desde su desembocadura.

b) La ausencia de concentraciones importantes de aves acuáticas en la zona fue lo que determinó el escaso registro de individuos afectados por empetrolamiento o intoxicación.

c) El mayor impacto ecológico estaría dado sobre el benctos, la microfauna de los lodos palustres y la vegetación arraigada de estos humedales acompañantes de la línea de costa (Morello 1999).

d) Preliminarmente, no se vieron comprometidos los bosques de Tala (Celtis tala) dispuestos sobre los cordones de conchilla. Pero la ocurrencia de una sudestada (las que ocurren en promedio de una cada cinco o diez años) agravó la situación y llegó a afectarlos.

e) En el aspecto socio-económico el impacto está vinculado a la afectación del recurso recreativo de los balnearios locales y el posible impacto sobre la micro-economía de junqueros y pescadores artesanales.

f) Otro efecto posible y masivo tiene que ver con la posibilidad de ingreso de la fracción liviana del petróleo por las tomas de agua potable. Si bien este tema ha sido expuesto por la prensa como un hecho, al parecer los problemas detectados tienen un origen diferente.

En cuanto a la labor de la empresa:

Si bien la FVSA no está en condiciones de evaluar la operatoria realizada por Shell, desde su percepción en el terreno, percibió que:

a) En algunos sectores de trabajo, este pareciera haber sido encarado como una tarea para mostrar presencia en el área (ej: en el murallón costero de Magdalena), dado que el trabajo en sí resultaba a las claras como una inversión inútil, dadas las características del lugar.

b) En algunos casos, se contrató a personas lugareñas, sin capacitación en este tema, ni instrucciones claras, lo cual provocó un excesivo pisoteo de toda la vegetación que circundaba la playa, agravando así la situación.

c) La percepción del equipo de personas que relevó el terreno fue que la empresa no se estaba ocupando de un modo intensivo ni haciendo uso de todo su potencial para enfrentar esta contingencia.

d) Era esperable una mayor cantidad de bombas para succionar el petróleo del agua.

e) También hubiera sido deseable una fiscalización de las tareas que realizaron las personas contratadas, atendiendo a minimizar el impacto de las zonas ya afectadas.

En cuanto a la labor de los organismos del Estado:

En casos como el presente, queda reflejado que en la Argentina no existe una preparación para organizar acciones frente a una emergencia. En este tipo de eventos imprevistos, una acción rápida y eficiente permite obtener resultados con menor costo de vidas humanas, recursos naturales afectados y recursos económicos invertidos.

En este contexto, la FVSA observó que:

a) El organismo que quedó a cargo de la coordinación de las tareas fue la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires. Su capacidad de organización no quedó demostrada y fue objeto de críticas y autocrítica. El representante enviado de dicho organismo (Lic. Manuel Ortales) no es personal de planta permanente, no tiene acceso a las reuniones del Comité de Contingencias, no dispone de vehículo, cartografía actualizada ni medios de comunicación en el terreno con sus superiores. Tampoco estaba autorizado a informar a los medios de comunicación, hechos que no favorecieron el desarrollo del plan de trabajo.

b) La Municipalidad de Magdalena no fue convocada a participar de reuniones para enfrentar a la contingencia. Si bien no es un organismo técnico (ese fue el motivo expresado por las autoridades provinciales), hubiera sido deseable convocarla, dado que el espacio para actuar y opinar que le fue dado a representantes de su comunidad (ONG’s, en particular), que -por desinformación, no contribuyeron a una situación más ordenada.

c) Quedó reflejado que el organismo con mayor capacidad de organización y que se encontraba realizando tareas sistemáticas en el área, estableciendo estaciones de muestreo para medir el impacto sobre la vegetación y la fauna es el Ministerio de Asuntos Agrarios.

d) La comunicación entre las autoridades Provinciales y Municipales (en particular el Comité de Contingencias y el Municipio), sin duda, debió ser mayor.

e) A la comunidad local no se le brindó información, hecho que no favoreció que se disipara su intranquilidad.

Ante esta situación, que no es extraña a la ya constatada en emergencias recientes (incendios, inundaciones, atentados), los hechos encuentran a la sociedad y a las autoridades gubernamentales con escasa capacidad de respuesta ante un factor sorpresa que potencia la precariedad de organización ante contingencias como estas. Sin duda, uno de los temas a superar es la manifestación de las discrepancias o rivalidades entre organismos de distintas jurisdicciones e incluso dentro de una misma, lo que deteriora aún más la capacidad de organización en la primera etapa de la emergencia. Resulta, así, necesario ahondar en los criterios de organización estatal para definir claramente sobre que organismo recae la responsabilidad organizativa.

Cabe tener presente, que en el Estado existen organismos y personas con capacidad técnica en esta materia, que deberían ser convocados a la brevedad, momento en que una opinión preliminar es valiosa para orientar las primeras acciones. En otras palabras, usualmente, el Estado no aprovecha bien sus recursos. Por ello, la FVSA considera que es estratégico disponer de una base de datos sobre especialistas y organizaciones que podrían brindar apoyo logístico a este tipo de casos.

Tal como lo hizo desde un primer momento, la FVSA insiste en su recomendación (a las autoridades) de convocar a la Comisión para la Lucha contra la Contaminación de Mares y Costas del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPGAS), además de especialistas, como el Dr. Juan C. Colombro de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Esta comisión está integrada por los gerentes de medioambiente de las empresas petroleras y organismos del Estado como la Prefectura Naval, la Armada Argentina y la Secretaría de Energía. Desde ese ámbito podrían surgir lineamientos y precisiones para abordar esta u otro tipo de accidentes similares en el futuro.

Al finalizar la contingencia es aconsejable la evaluación de las acciones tomadas para analizar los aspectos a mejorar. Del mismo modo, sería conveniente realizar investigaciones sobre la capacidad del ambiente para procesar el derrame y reflexionar una vez más sobre las implicancias que podría acarrear la imprevisión de este tipo de riesgos en el Proyecto Hidrovía.

Finalmente, el director general de la FVSA, Lic. Javier Corcuera, opina que “El derrame de petróleo ocurrido en el mes de enero en las costas de Buenos Aires, gracias a Dios, no tuvo el impacto global que podría haber alcanzado. Sin embargo, con nuestra presencia en la zona, pudimos verificar que este tipo de contingencias requieren tanta voluntad como organización. Voluntades y apoyos no faltaron, pero es mucho lo que resta por hacer para que el Estado Nacional y las provincias costeras argentinas dispongan de un plan de emergencias costeras en que cada uno sepa lo que tiene que hacer, en qué momento y quiénes deben ser los responsables de reunir y centralizar la comunicación sobre lo que está sucediendo y cómo se está resolviendo.”

8. Cronología del caso

* 15/1/99: choque del buque “Sea Paraná” contra el “Estrella Pampeana”. Derrame de 5.500 m3 de petróleo a 20 Km de las costas de Magdalena (nordeste de la Provincia de Buenos Aires).
* 18/1/99: la FVSA consulta a especialistas de la Prefectura Naval Argentina, la Armada Argentina y a la empresa Total Austral para contar con una primera evaluación de la situación.
* 19/1/99: se hallan tres aves empetroladas, que fueron derivadas al Zoo de La Plata. La FVSA contacta a sus autoridades, les ofrece cooperación, tanto en materiales como en asesoramiento. El zoológico operó siguiendo el protocolo publicado por uno de los Boletines Técnicos de la FVSA.
* 20/1/99: la FVSA adquiere materiales para abastecer preventivamente al Zoo de La Plata en tareas de rescate y rehabilitación de fauna empetrolada. También ofrece personal especializado en este tipo de contingencias para trabajar en el terreno junto con las autoridades provinciales. Así mismo, recomendó convocar a la Comisión de Lucha contra la Contaminación de Mares y Costas del IAPGAS.
* 21/1/99: el Municipio de Magdalena invita a la FVSA a una reunión con autoridades provinciales (no puede concurrir por la escasa anticipación de la misma). Solicitó también la presencia de especialistas en el área afectada para el día siguiente.
* 22/1/99: arriban a Magdalena tres técnicos de la FVSA (Germán Palé, Esteban Bremer y Hernán Pastore), afectando dos de sus vehículos y nuevos materiales para el rescate de aves empetroladas. Permanecen tres días. Realizan gestiones en el área, relevamiento costero, evaluación preliminar de la actuación de la empresa Shell y de los organismos gubernamentales, y difusión en distintos medios locales (G.Palé salió al aire en cuatro radios y dió dos entrevistas: a la Revista Chacra y al diario de Magdalena junto con E.Bremer). Elaboran gacetilla de prensa junto con la Secretaría de Política Ambiental, el Zoo de La Plata y el Acuario Nacional de Buenos Aires. Redactan informe (Palé 1999). El Departamento de Conservación de la FVSA realiza una consulta a siete especialistas (Dres. Jorge Morello del CONICET, Claudio Danielle de la OEA y PNUMA, Ana Inés Malvárez de la UBA, José Luis Caballotto del Servicio de Hidrografía Naval, Flavio Moschione del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires, Marcela Cagnoni de la UBA y Claudio Pahn). Redacta un documento con las opiniones (Parera 1999). Se envía una gacetilla de prensa con información sobre el primer relevamiento realizado por la FVSA y sobre la actividad de rescate y desempetrolamiento. La Directora General a cargo (L.Cerutti) mantiene contacto con la producción de Fernando Bravo en Radio del Plata.
* 25/1/99: la FVSA y el Ministerio de Asuntos Agrarios comuncian a los medios masivos la situación de la fauna del área afectada. Vuelve a enviar materiales de trabajo al Zoo de La Plata.
* 26/1/99: La FVSA envía una gacetilla -conjuntamente con el Ministerio de Asuntos Agrarios- con información sobre cómo actuar ante el hallazgo de animales empetrolados.
* 27/1/99: se publica la gacetilla en Clarín y dos diarios de La Plata (“Hoy” y “El Día”).
* 27 y 28/1/99: continua el contacto entre la FVSA y las autoridades. La Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires se hizo cargo de la dirección de la contingencia. Se toman medidas preventivas para evitar el ingreso agua con hidrocarburos en la planta potabilizadora de Punta Lara.
* 28/1/99: sale al aire una entrevista televisiva a un miembro de la FVSA (Aníbal Parera) por CBS Telenoticias. Se publica un artículo en el Diario “El Día” de La Plata con recomendaciones sobre el rescate de animales empetrolados, formuladas por el Zoo de La Plata y la FVSA.
* 29/1/99: la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia convoca a la FVSA para participar de un relevamiento de campo. Shell presenta un plan de remediación a las autoridades.
* 30/1/99: viaja un miembro de la FVSA (Patricio Sutton) para participar en una reunión y posterior relevamiento costero en el area costera de Magdalena (Sector La Alborada). Se formó un Comité de Contingencia, integrado por Shell, Prefectura Naval Argentina, Secretaría de Política Ambiental y Municipios afectados). El Director de Recursos Naturales de la Provincia de Buenos Aires (Ing.Gil Conners) agradeció la participación y sugerencias hechas por la FVSA. P. Sutton (1999) redactó un informe. La ONG local “Ala Plástica” presentó un informe a las autoridades.
* 1/2/99: reunión general en la FVSA para analizar lo acontecido.
* 2/2/99: se mantiene contacto con las autoridades municipales y provinciales. Uno de los Directores de la FVSA (L.Cerutti) da entrevista al Diario Clarín.
* 3/2/99: la mancha llegó a los canales de desagüe de Berisso. Se publica artículo en Clarín comentando las donaciones que hizo la FVSA, el relevamiento en el terreno, las acciones de rescate y rehabilitación de fauna y el trabajo conjunto con autoridades municipales y provinciales.
* 4/2/98: la FVSA recibe contestación a la consulta formulada al Dr. Juan C. Colombro, especialista en limnología de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata. Comenta que no fueron contactados para realizar evaluaciones o monitoreos en el área afectada, a pesar de que disponen de datos históricos de los contaminantes del río de la Plata y de que cuentan con muestras de arenas, vegetación y organismos colectados en 10 estaciones, en mayo de 1998. Esto pone de relieve la existencia de datos y especialistas que podrían cumplir un papel importante en el análisis del caso.
7/2/98: el Diario Clarín publica una nota de fondo sobre el caso, con declaraciones de dos directores de la FVSA (Javier Corcuera y L.Cerutti) y una columna de opinión del Dr. Jorge Morello (UBA).

9. Fuentes

*
* AMATO, A.. 1999. El país de la intemperie: a merced de las catástrofes. Diario Clarín (7/2): 4-7.
* APRILE, G.; BERTONATTI, C.; BREMER, E. & P.BREMER. 1996. Rehabilitación y limpieza de aves empetroladas. En Aprile & Bertonatti (1996): Manual sobre rehabilitación de fauna. Boletín Técnico FVSA N° 31: 95-99.
* BALLESTER, A.R.. 1999. El petróleo derramado no sale gratis. Diario El Cronista (21/1/99).
* CERUTTI, L. & M.LOMÉ. 1999. Acciones de la FVSA en relación al derrame de petróleo en las costas del Partido de Magdalena, Provincia de Buenos Aires, enero de 1999. FVSA. Inf.Inéd. 3 págs.
* CLARÍN. 1999 (16/1). Una mancha de 100.000 metros cuadrados: Derrame de petróleo al chocar dos barcos en el Río de la Plata. Diario Clarín: 42.
* CLARÍN. 1999 (2/2). Desastres ecológicos: La crecida rompió barreras y arrastró barriles en Berisso. El derrame de petróleo se agravó por la sudestada. Diario Clarín: 32.
* EL DÍA. 1999 (22/1). Ambientalistas confirman severos daños en la flora y la fauna de Magdalena. Diario El Día: 20, La Plata.
* EL DÍA. 1999 (22/1). Editorial: El desastre ecológico en la ribera de Magdalena. Diario El Día: 4, La Plata.
* EL DÍA. 1999 (28/1). Recomendaciones por animales empetrolados. Diario El Día: 13, La Plata.
* EL DÍA. 1999 (28/1). Mantienen la alerta por la presencia de petróleo cerca de la toma de agua. Diario El Día: 13, La Plata.
* GALMARINI, M.. 1999a (24/1). Es muy grave el daño ecológico por el derrame de petróleo. Diario Clarín: 52.
* GALMARINI, M.. 1999b (3/2). Desastre ecológico: La mancha ya llegó a los canales de desagüe de Berisso. Crece la polémica por el derrame de petróleo en el río. Diario Clarín: 50.
* GIOBERCHIO, G.. 1999. Desastre en el río de la Plata: Luchan contra el petróleo. Diario Clarín (21/1/99): 39.
* HAENE, E.. El desconcertante ombú. Rev. Vida Silvestre (64): 16-20, FVSA.
* HOY. 1999 (19/1). Los ecologistas hablan de “Catástrofe Ambiental”: el petróleo ya comenzó a producir estragos en la costa. Diario Hoy: 16-17, La Plata.
* HOY. 1999 (25/1). Convenciones, pactos y efectos: El mundo ante los desastres ecológicos. Diario Hoy: 20, La Plata.
* LA NACIÓN. 1999 (20/1). El derrame de petróleo en el río: Magdalena lucha por sus playas. Diario La Nación: 14.
* LA PRENSA. 1999 (16/1). Dos buques chocaron en el río de la Plata. Diario La Prensa: 24.
* LA PRENSA. 1999 (26/1). Por la mancha de hidrocarburo que ya llegó a las playas de Berisso: Demandarían a una petrolera. Diario La Prensa.
* LARA, R.. 1999. El derrame de petróleo ya afecta a las playas de Berisso. Diario Clarín (26/1): 32.
* MOREIRO, L.. 1999. En Magdalena, tras el choque de dos cargueros: Hay 12 kilómetros de costa empetrolada. Diario La Nación (20/1/99.
* MORELLO, J.. 1999. Entre el hombre y la naturaleza. Diario Clarín (7/2): 7, Buenos Aires.
* PAGINA 12. 1999 (27/1). El petróleo mata cada vez más aves y peces.
* PALÉ, G. 1999. Informe sobre Recorrida de Reconocimiento del derrame de Petróleo en el Partido de Magdalena. FVSA. Inf.Inéd.: 8 págs.
* PARERA, A.. 1999. Apuntes sobre la situación del derrame de petróleo en el Río de la Plata. Memo interno FVSA (22/1/98): 8 págs.
* SUTTON, P.. 1999. Viaje a Magdalena por derrame de petróleo. Memo Interno FVSA (1/2/99): 3 págs.
WILLIAMS, J.D.. 1999. Derrame de crudo: informe de situación. Ala Plástica. Inf.Inéd.: 9 págs.

10. Agradecimientos

La FVSA agradece a Kendall co Chemical, señor Víctor Faraone, por la donación de detergente y productos para limpieza de aves empetroladas, y al Regimiento 8 de Tanques de Magdalena, por brindar alojamiento y comida a nuestros especialistas.

Claudio Bertonatti, museólogo

Coordinador del Área Información y Educación

Buenos Aires, 8 de febrero de 1999

» http://www.vidasilvestre.org.ar

Autor
» Fundación Vida Silvestre Argen ( informavidasilvestre.org.ar )

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